Estructura de un PC
Visto externamente, un PC tiene cuatro partes básicas: la unidad central o CPU, el teclado, el ratón y el monitor. Me centraré en las diferentes zonas, componentes y unidades de la CPU. Más adelante analizaré los otros componentes y periféricos.
Dentro de la caja o torre de la unidad central (en adelante CPU), encontraremos los siguientes componentes:
También llamada placa madre o placa principal. Es el nexo de unión de todos los componentes, y por ella circula toda la información procesada por el ordenador. es el elemento principal de todo ordenador, en el que se encuentran o al que se conectan todos los demás aparatos y dispositivos.
Pasemos a analizarla más detalladamente viendo su forma física y los componentes que la forman.


Las placas base existen en diferentes formas y con diversos conectores para periféricos. Para abaratar costes permitiendo la intercambiabilidad entre placas base, los fabricantes han ido definiendo varios estándares que agrupan recomendaciones sobre su tamaño y la disposición de los elementos sobre ellas. De cualquier forma, el hecho de que una placa pertenezca a una u otra categoría no tiene nada que ver, al menos en teoría, con sus prestaciones ni calidad. La expuesta se trata del formato ATX, es el más común, y es en el que me centraré
Físicamente, se trata de una "oblea" de material sintético, sobre la cual existe un circuito electrónico que conecta diversos elementos que se encuentran anclados sobre ella; los principales son:
El microprocesador, o simplemente el micro, es el cerebro del ordenador. Es un chip, un tipo de componente electrónico en cuyo interior existen miles (o millones) de elementos llamados transistores, cuya combinación permite realizar el trabajo que tenga encomendado el chip.
Los micros, suelen tener forma de cuadrado o rectángulo negro, y van sobre un elemento llamado zócalo (socket en inglés), soldados en la placa o, metidos dentro de una especie de cartucho que se conecta a la placa base (aunque el chip en sí está soldado en el interior de dicho cartucho).
La velocidad de un micro se mide en megahercios (MHz). Debido a la extrema dificultad de fabricar componentes electrónicos que funcionen a las inmensas velocidades de MHz habituales hoy en día, todos los micros modernos tienen 2 velocidades:
La cifra por la que se multiplica la velocidad externa o de la placa para dar la interna o del micro es el multiplicador; por ejemplo, un Pentium III a 450 MHz utiliza una velocidad de bus de 100 MHz y un multiplicador 4,5x.
En un micro podemos diferenciar diversas partes:
· El resto del micro: El cual tiene varias partes (unidad de enteros, registros, etc.) que no merece la pena detallar aquí.
Es el lugar donde se inserta el "cerebro" del ordenador. Veamos en detalle los tipos más comunes de zócalo:

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Son los conectores de la memoria principal del ordenador, la RAM.
Antiguamente, los chips de RAM se colocaban uno a uno sobre la placa, de la forma en que aún se hace en las tarjetas de vídeo, lo cual no era una buena idea debido al número de chips que podía llegar a ser necesario y a la delicadeza de los mismos; por ello, se agruparon varios chips de memoria soldados a una plaquita, dando lugar a lo que se conoce como módulo.
Estos módulos han ido variando en tamaño, capacidad y forma de conectarse; al comienzo los había que se conectaban a la placa mediante unas patitas muy delicadas, lo cual se desechó del todo hacia la época del 386 por los llamados módulos SIMM, que tienen los conectores sobre el borde del módulo.
Los SIMMs originales tenían 30 conectores, esto es, 30 contactos, y medían unos 8,5 cm. Hacia finales de la época del 486 aparecieron los de 72 contactos, más largos: unos 10,5 cm. Este proceso ha seguido hasta desembocar en los actuales módulos DIMM, de 168 contactos y 13 cm.
La memoria principal o RAM ( Random Access Memory, Memoria de Acceso Aleatorio) es donde el ordenador guarda los datos que está utilizando en el momento presente; son los "megas" famosos en número de 32, 64 ó 128 que aparecen en los anuncios de ordenadores.
Físicamente, los chips de
memoria son rectángulos negros que suelen ir soldados en grupos a unas plaqui
tas
con "pines" o contactos.
La diferencia entre la RAM y otros tipos de memoria de almacenamiento, como los disquetes o los discos duros, es que la RAM es mucho más rápida, y que se borra al apagar el ordenador, no como éstos.
Los principales tipos de memoria RAM son los siguientes:
Memoria CACHÉ
Caché es un tipo de memoria del ordenador; por tanto, en ella se guardarán datos que el ordenador necesita para trabajar. ¿Pero no era eso la RAM?, te preguntarás. Bueno, en parte sí. A decir verdad, la memoria principal del ordenador (la RAM, los famosos 32, 64, 128 etc."megas") y la memoria caché son básicamente iguales en muchos aspectos; la diferencia está en el uso que se le da a la caché.
Debido a la gran velocidad alcanzada por los microprocesadores, la RAM del ordenador no es lo suficientemente rápida para almacenar y transmitir los datos que el microprocesador (el "micro" en adelante) necesita, por lo que tendría que esperar a que la memoria estuviera disponible y el trabajo se ralentizaría. Para evitarlo, se usa una memoria muy rápida, estratégicamente situada entre el micro y la RAM: la memoria caché.
Ésta es la baza principal de la memoria caché: es muy rápida, unas 5 ó 6 veces más que la RAM. Esto la encarece bastante, claro está, y ése es uno de los
motivos de que su capacidad sea mucho menor que el de la RAM: un máximo en torno a 512 kilobytes (512 Kb), es decir, medio "mega", frente a los megas de la RAM.
Pero la caché no sólo es rápida; además, se usa con una
finalidad específica. Cuando un ordenador trabaja, el micro opera en ocasiones
con un número reducido de datos, pero que tiene que traer y llevar a la memoria
en
cada
operación. Si situamos en medio del camino de los datos una memoria intermedia
que almacene los datos más usados, los que casi seguro necesitará el micro en la
próxima operación que realice, se ahorrará mucho tiempo del tránsito y acceso a
la lenta memoria RAM; esta es la segunda utilidad de la caché.
Para los que tengan curiosidad por ver cómo es la caché (aunque en muchas ocasiones no resulta fácil de reconocer, por venir encapsulada en algún tipo de chip de control o toda junta en un único chip), aquí tienen una foto de unos chips de caché:
El tamaño de la Caché
Aunque la caché sea de mayor velocidad que la RAM, si usamos una caché muy grande, el micro tardará un tiempo apreciable en encontrar el dato que necesita. Esto no sería muy importante si el dato estuviera allí, pero ¿y si no está? Entonces habrá perdido el tiempo, y tendrá que sumar ese tiempo perdido a lo que tarde en encontrarlo en la RAM.
Por tanto, la caché actúa como un resumen, una "chuleta" de los datos de la RAM, y todos sabemos que un resumen de 500 páginas no resulta nada útil. Se puede afirmar que, para usos normales, a partir de 1 MB (1024 Kb) la caché resulta ineficaz, e incluso pudiera llegar a ralentizar el funcionamiento del ordenador. El tamaño idóneo depende del de la RAM.
La caché a la que me he referido hasta ahora es la llamada "caché externa" o de segundo nivel (L2). Existe otra, cuyo principio básico es el mismo, pero que está incluida en el interior del micro; de ahí lo de interna, o de primer nivel (L1).
Esta caché funciona como la externa, sólo que está más cerca del micro, es más rápida, además de complicar el diseño del micro, por lo que su tamaño se mide en pocas decenas de kilobytes.
La importancia de esta caché es fundamental; por ejemplo, los Pentium MMX son más rápidos que los Pentium normales en aplicaciones no optimizadas para MMX, gracias a tener el doble de caché interna.
Aunque en general no se puede elegir qué memoria caché adquirir con el ordenador, puesto que se vende conjuntamente con la placa base (o con el micro, si es un Pentium II, un Pentium III o un Mendocino), conviene tener claros unos cuantos conceptos por si se diera el caso de tener varias opciones a nuestra disposición.
Ante todo, el tipo de memoria empleada para fabricar la caché es uno de los factores más importantes. Suele ser memoria de un tipo muy rápido (como por ejemplo SRAM o SDRAM). La velocidad de la caché influye en su rendimiento, como es obvio. Las cachés se mueven en torno a los 10 nanosegundos (ns) de velocidad de refresco; es decir, que cada 10 ns pueden admitir una nueva serie de datos. Por tanto, a menor tiempo de refresco, mayor velocidad.
El último parámetro que influye en las cachés es la forma de escribir los datos en ellas. Esto se suele seleccionar en la BIOS, bien a mano o dejando que lo haga el ordenador automáticamente; las dos formas principales son: Write-Througth: indica el modo clásico de trabajo de la caché; Write-Back: un modo más moderno y eficaz de gestionar la caché.
CHIPSET
El "chipset" es el conjunto (set) de chips que se encargan de controlar determinadas funciones del ordenador, como la forma en que interacciona el microprocesador con la memoria o la caché, o el control de los puertos y slots ISA, PCI, AGP, USB...
Antiguamente estas funciones eran relativamente sencillas de realizar y el chipset apenas influía en el rendimiento del ordenador, por lo que el chipset era el último elemento al que se concedía importancia a la hora de comprar una placa base,. Pero los nuevos y muy complejos micros, junto con un muy amplio abanico de tecnologías en materia de memorias, caché y periféricos que aparecen y desaparecen casi de mes en mes, han hecho que la importancia del chipset crezca enormemente.
De la calidad y características del chipset dependerán:
Analizaré sólo los chipsets para Pentium y superior, ya que el chipset de un 486 o inferior no es de mayor importancia por estar en general todos en un nivel similar de prestaciones y rendimiento, además de totalmente descatalogados. Tampoco analizaré todas las marcas, sino sólo las más conocidas o de más interés; de cualquier forma, muchas veces se encuentran chipsets aparentemente desconocidos que no son sino chipsets VIA, ALI o SIS bajo otra marca.
Fueron la primera incursión de Intel en el mundo de los chipsets,
De
VIA (Apollos)Unos chipsets bastante buenos, se caracterizan por tener soporte para casi todo lo imaginable (memorias SDRAM o BEDO, UltraDMA, USB...); su pelea está en la gama del HX o TX, aunque suelen ser algo más lentos que éstos al equiparlos con micros Intel, no así con micros de AMD o Cyrix-IBM.
Lo bueno de las placas con chipsets VIA es que siguen en el mercado socket 7, por lo que tienen soporte para todas las nuevas tecnologías como el AGP o los buses a 100 MHz, además de que su calidad suele ser intermedia-alta. En las placas con chipsets Intel hay un abanico muy amplio entre placas muy buenas y otras francamente malas, además de estar ya desfasadas (ningún chipset Intel para socket 7 soporta AGP, por ejemplo).
El último chipset de VIA para socket 7, el MPV3, ofrece todas las prestaciones del BX de Intel (excepto soporte para placas duales), configurando lo que se denomina una placa Super 7 (con AGP y bus a 100 MHz), que con un micro como el nuevo AMD K6-2 no tiene nada que envidiar a un equipo con Pentium II.
La BIOS
BIOS: "Basic Input-Output System", sistema básico de entrada-salida. Programa incorporado en un chip de la placa base que se encarga de realizar las funciones básicas de manejo y configuración del ordenador.
Cuando encendemos el ordenador, el sistema operativo se encuentra o bien en el disco duro o bien en un disquete; sin embargo, si se supone que es el sistema operativo el que debe dar soporte para estos dispositivos, ¿cómo podría hacerlo si aún no está cargado en memoria?
Lo que es más: ¿cómo sabe el ordenador que tiene un disco duro (o varios)? ¿Y la disquetera? ¿Cómo y donde guarda esos datos, junto con el tipo de memoria y caché o algo tan sencillo pero importante como la fecha y la hora? Pues para todo esto está la BIOS.
Resulta evidente que la BIOS debe poderse modificar para alterar estos datos (al añadir un disco duro o cambiar al horario de verano, por ejemplo); por ello las BIOS se implementan en memoria. Pero además debe mantenerse cuando apaguemos el ordenador, pues no tendría sentido tener que introducir todos los datos en cada arranque; por eso se usan memorias especiales, que no se borran al apagar el ordenador: memorias tipo CMOS, por lo que muchas veces el programa que modifica la BIOS se denomina "CMOS Setup".
En realidad, estas memorias sí se borran al faltarles la electricidad; lo que ocurre es que consumen tan poco que pueden ser mantenidas durante años con una simple pila, en ocasiones de las de botón (como las de los relojes). Esta pila (en realidad un acumulador) se recarga cuando el ordenador está encendido.
La BIOS es la responsable de la mayoría de esos extraños mensajes que surgen al encender el ordenador. La secuencia típica en que aparecen suele ser:
Todo esto sucede en apenas unos segundos; a veces, si el monitor está frío y tarda en encender, resulta casi imposible verlos.
Al conjunto de esos mensajes se le denomina POST (Power-On Self Test, literalmente autotesteo de encendido), y debe servirnos para verificar que no existen mensajes de error, para ver si, la cantidad de memoria corresponde a la que debería (puede que sean unos pocos cientos de bytes menos, eso es normal y no es un error, es que se usan para otras tareas) y para averiguar cómo se entra en la BIOS.
Generalmente se hará mediante la pulsación de ciertas teclas al arrancar, mientras salen esos mensajes. Uno de los métodos más comunes es pulsar "Del", aunque en otras se usa el "F1", el "Esc" u otra combinación de teclas (Alt-Esc, Alt-F1...). Existen decenas de métodos, así que no queda más remedio que estar atento a la pantalla o buscar en el manual de la placa o en el sitio web del fabricante de la BIOS.
Las BIOS clásicas se manejan con el teclado, típicamente con los cursores y las teclas de Intro ("Enter"), "Esc" y la barra espaciadora, aunque también existen BIOS gráficas, las llamadas WinBIOS, que se manejan con el ratón en un entorno de ventanas.
Existen varios apartados comunes a todas las BIOS:
Bajo el nombre de Standard CMOS Setup o similar, se suele englobar la puesta al día de la fecha y hora del sistema, así como la configuración de discos duros y disqueteras. Para cambiar la fecha y hora hay que situarse sobre ella e introducir la nueva, bien mediante el teclado, los cursores o las teclas de avance y retroceso de página.
El tipo de disquetera y pantalla es también sencillo de entender y manejar. Salvo casos de equipos antiguos, la pantalla será VGA o bien EGA, esto último es bastante raro; cuando dice "monocromo" suele referirse a pantallas MGA, no a las VGA de escala de grises modernas.
Lo más difícil está en la configuración de los discos duros. En general serán únicamente discos del tipo IDE (incluyendo los EIDE, Ata-4, Ultra-DMA y demás ampliaciones del estándar), en ningún caso SCSI ni otros antiguos como MFM o ESDI, que se configuran de otras formas, por ejemplo mediante otra BIOS de la propia controladora SCSI.
En los casos antiguos (muchos 486 y anteriores) podremos dar valores sólo a dos discos duros, que se configuran como Maestro, master, el primero y Esclavo, slave, el segundo, del único canal IDE disponible. En los casos más modernos de controladoras EIDE podremos configurar hasta cuatro, en dos canales IDE, cada uno con su maestro y su esclavo.
Los campos a rellenar suelen ser:
Todos estos valores suelen venir en una pegatina adherida al disco duro, o bien se pueden hallar mediante la utilidad de autodetección de discos duros.
En cualquier caso, generalmente existe más de una combinación de valores posible. Los lectores de CD-ROM de tipo IDE no se suelen configurar en la BIOS; así, aunque realmente ocupan uno de los lugares (usualmente el maestro del segundo canal o el esclavo del primero) se debe dejar dichas casillas en blanco, eligiendo None o Auto como tipo.
Se trata de las diversas posibilidades que ofrece la BIOS para realizar ciertas tareas de una u otra forma, además de habilitar (enable) o deshabilitar (disable) algunas características. Las más importantes son:
Son parámetros que indican qué características del chipset deben habilitarse y cómo. Afecta habitualmente a la memoria RAM, a las cachés (interna y externa) y a veces al micro, a los buses ISA, Vesa, PCI y AGP y a otros dispositivos como los puertos serie y paralelo.
Este terreno puede ser algo peligroso, lo más fácil es dejar las más opciones que se pueda en Auto, aunque con eso puede que no se saque el máximo de rendimiento.
Las placas base modernas suelen tener integrados los chips controladores del disco duro, y en muchas ocasiones manejan también las disqueteras, los puertos serie y el puerto paralelo. Por ello, las BIOS tienen diversos apartados para manejar estos dispositivos, entre ellos:
En este menú, relativamente reciente (no se implantó hasta bien entrada la época de los 486), es donde se configuran las características de ahorro de energía del ordenador.
· PM Timers: Para controlar el tiempo que debe permanecer inactivo el ordenador (System) o el disco duro (HDD) antes de que se active el ahorro de energía. Existen 3 grados de ahorro de energía:
· PM Events: Una larga serie de eventos o sucesos que deben ser controlados para saber si el ordenador está inactivo o trabajando. Es habitual no controlar (Disable) la actividad de la IRQ8 (reloj de la BIOS), ya que rara vez se la puede considerar como totalmente inactiva.
El Plug&Play, PNP o P&P, es una tecnología que facilita la conexión de dispositivos, ya que se supone que basta con enchufar y listo.
Opciones que se proporcionan para facilitar la configuración de la BIOS, las más comunes son:
En cualquier caso, debe tenerse en cuenta que los cambios no suelen ser guardados automáticamente, sino que deben confirmarse al salir de la BIOS.
Las BIOS pueden hacer más cosas, dependiendo del modelo en concreto; las más usuales son:
Esta opción permite detectar los discos duros que están conectados al sistema, así como su configuración. Resulta muy útil para simplificar la tarea de instalar un disco nuevo, así como cuando los datos del disco no están completos o no parecen funcionar en nuestra BIOS.
Su uso es sencillo: Se entra en este menú y se va detectando cada uno de los cuatro posibles dispositivos IDE. Es conveniente apuntar las opciones que aparezcan y probar a usarlas; hay que recordar usar el modo LBA para discos de más de 528 MB.
Hay que tener en cuenta que muchas veces sólo por entrar en esta utilidad se alteran automáticamente los valores de configuración del disco, así que después de salir de ella hay que comprobar si los cambios corresponden a los que se quería realizar.
Es decir, poner una clave de acceso en forma de palabra secreta. Si se olvida la clave tendremos graves problemas, hasta el punto de tener que borrar toda la BIOS para poder volver a usar el ordenador.
Se suele poder seleccionar, bien en un menú específico o en las BIOS Features, entre tener que introducir la clave cada vez que se arranca el ordenador o sólo cuando se van a cambiar datos de la BIOS. Lo primero es el método ideal para seguridad.
Se trata de un formateo mucho más intenso que el normal; no sólo elimina los datos, sino que reorganiza la propia estructura del disco. Generalmente sólo debe usarse cuando el disco está fallando muy a menudo o ha sido infectado por un virus tremendamente resistente, y aun así no resulta recomendable.
No permite que se escriba sobre la tabla de particiones o el sector de arranque del disco duro, bien sólo durante el arranque o en cualquier momento, dependiendo del modelo concreto de BIOS.
La idea es impedir que un virus destroce el disco duro sin darle oportunidad a cargar un disquete de arranque con un antivirus para desinfectar el sistema; no impedirá la infección, pero es una medida más de seguridad. Puede ser necesario deshabilitar esta opción durante la instalación del sistema operativo o al formatear el disco duro, ya que puede ser que la BIOS crea que se trata de un ataque viral.
Generalmente existen dos opciones:
· Save and Exit Setup: Grabar los cambios y salir, con lo cual se reinicia el equipo. Debería pedir confirmación, en forma de "Y/N?" (Yes o No).
· Exit Without Saving: Lo contrario, salir sin grabar los cambios. También debería pedir confirmación.
La BIOS maneja temas tan críticos como el soporte de uno u otro microprocesador; además, como programa que es, no está exenta de fallos y se revisa periódicamente para eliminarlos o añadir nuevas funciones.
Antiguamente, la única forma de actualizar una BIOS era extraer el chip de BIOS y sustituirlo por otro.
En la actualidad han aparecido BIOS que pueden modificarse con un simple programa software; se las denomina Flash-BIOS, y no son un invento desdeñable. Lo que es más, la existencia de una de estas BIOS o no debería ser argumento de peso a la hora de comprar una placa base.
La pila conserva los datos de la BIOS cuando el ordenador está apagado. Dura mucho (unos tres años de media), pero al final se agota. Para cambiarla, hay que apuntar todos los datos de la BIOS, desconectar todo y sustituirla por una igual.
Después volver a conectar todo, arrancar el ordenador y entrar en la BIOS y reintroducir todos los datos, ya que se habrán borrado.
Se
trata de los conectores para periféricos externos: teclado, ratón, impresora...
En las placas Baby-AT lo único que está en contacto con la placa son unos cables
que la unen con los conectores en sí, que se sitúan en la carcasa, excepto el de
teclado que sí está adherido a la propia placa. En las ATX los conectores están
todos agrupados entorno al de teclado y soldados a la placa base

Bajo esta denominación englobamos a los conectores para dispositivos internos, como puedan ser la disquetera, el disco duro, el CD-ROM o el altavoz interno, e incluso para los puertos serie, paralelo y de joystick si la placa no es de formato ATX.
Los primeros PCs carecían de
disco duro, sólo disponían de una o dos disqueteras gracias a las cuales se
cargaban los programas y se guardaba la información; incluso era posible llegar
a tener almacenados en un único disquete ¡de 360 Kb! el sistema operativo, el
procesador de textos y los documentos más utilizados. Evidentemente,
los
tiempos han cambiado; hoy en día, quien más quien menos dispone de discos duros
de capacidad equivalente a miles de aquellos disquetes.
Un disco duro está compuesto de numerosos discos de material sensible a los campos magnéticos, apilados unos sobre otros; en realidad se parece mucho a una pila de disquetes sin sus fundas y con el mecanismo de giro y el brazo lector incluido en la carcasa.
Los discos duros han evolucionado mucho desde los modelos primitivos de 10 ó 20 MB. Actualmente los tamaños son del orden de varios gigabytes, el tiempo medio de acceso es muy bajo (menos de 20 ms) y su velocidad de transferencia es tan alta que deben girar a más de 5.000 rpm (revoluciones por minuto), lo que hace que se calienten mucho, por lo que no es ninguna tontería instalarles un ventilador para su refrigeración.
Una diferencia fundamental entre unos y otros discos duros es su interfaz de conexión. Antiguamente se usaban diversos tipos, como MFM, RLL o ESDI, aunque en la actualidad sólo se emplean dos: IDE y SCSI.
El interfaz IDE (más correctamente denominado ATA, el estándar de normas en que se basa) es el más usado en PCs normales, debido a que tiene un balance bastante adecuado entre precio y prestaciones. Los discos duros IDE se distribuyen en canales en los que puede haber un máximo de dos dispositivos por canal.
El estándar IDE fue ampliado por la norma ATA-2 en lo que se ha dado en denominar EIDE (Enhanced IDE o IDE mejorado). Los sistemas EIDE disponen de 2 canales IDE, primario y secundario, con lo que pueden aceptar hasta cuatro dispositivos, que no tienen porqué ser discos duros mientras cumplan las normas de conectores ATAPI; por ejemplo, los CD-ROMs y algunas unidades SuperDisk se presentan con este tipo de conector.
En cada uno de los canales IDE debe haber un dispositivo Maestro (master) y otro Esclavo (slave). El maestro es el primero de los dos y se suele situar al final del cable, asignándosele generalmente la letra "C" en DOS. El esclavo es el segundo, normalmente conectado en el centro del cable entre el maestro y la controladora, la cual muchas veces está integrada en la propia placa base; se le asignaría la letra "D".
Los dispositivos IDE o EIDE como discos duros o CD-ROMs disponen de unos microinterruptores (jumpers), situados generalmente en la parte posterior o inferior de los mismos, que permiten seleccionar su carácter de maestro, esclavo o incluso otras posibilidades como "maestro sin esclavo". Las posiciones de los jumpers vienen indicadas en una pegatina en la superficie del disco, o bien en el manual o serigrafiadas en la placa de circuito del disco duro, con las letras M para designar "maestro" y S para "esclavo".
La ventaja de estos discos no está en su mecánica, que puede ser idéntica a la de uno IDE (misma velocidad de rotación, mismo tiempo medio de acceso...) sino en que la transferencia de datos es más constante y casi independiente de la carga de trabajo del microprocesador.
Esto hace que la ventaja de los discos duros SCSI sea apreciable en ordenadores cargados de trabajo, como servidores, ordenadores para CAD o vídeo, o cuando se realiza multitarea de forma intensiva, mientras que si lo único que queremos es cargar Word y hacer una carta la diferencia de rendimiento con un disco UltraDMA será inapreciable.
En los discos SCSI resulta raro llegar a los 20 MB/s de transferencia teórica del modo Ultra SCSI, y ni de lejos a los 80 MB/s del modo Ultra-2 Wide SCSI, pero sí a cifras quizá alcanzables pero nunca superables por un disco IDE. De lo que no hay duda es que los discos SCSI son una opción profesional, de precio y prestaciones elevadas, por lo que los fabricantes siempre escogen este tipo de interfaz para sus discos de mayor capacidad y velocidad.
CD-ROM – DVD

Es el encargado de leer los CD’s y transmitir los datos a la C.P.U. La unidad de CD-ROM ha dejado de ser un accesorio opcional para convertirse en parte integrante de nuestro ordenador, sin la cual no podríamos ni siquiera instalarla mayor parte del software que actualmente existe, por no hablar ya de todos los programas multimedia y juegos. Hay que diferenciar entre lectores, grabadores , regrabadores. y DVD-Rom.
Para grabar datos en un soporte físico más o menos perdurable se usan casi en exclusiva estas dos tecnologías. La magnética se basa en la histéresis magnética de algunos materiales y otros fenómenos magnéticos, mientras que la óptica utiliza las propiedades del láser y su alta precisión para leer o escribir los datos.
La tecnología magnética para almacenamiento de datos se lleva usando desde hace decenas de años, tanto en el campo digital como en el analógico. Consiste en la aplicación de campos magnéticos a ciertos materiales cuyas partículas reaccionan a esa influencia, generalmente orientándose en unas determinadas posiciones que conservan tras dejar de aplicarse el campo magnético.
Dispositivos magnéticos existen infinidad; desde las casetes o las antiguas cintas de música hasta los modernos Zip y Jaz, pasando por disqueteras, discos duros y otros similares. Todos se parecen en ser dispositivos grabadores a la vez que lectores, en su precio relativamente bajo por MB y en que son bastante delicados.
La tecnología óptica de almacenamiento por láser es bastante más reciente. Su primera aplicación comercial masiva fue el CD de música, que data de comienzos de la década de 1.980. Los fundamentos técnicos que se utilizan son relativamente sencillos de entender: un haz láser va leyendo (o escribiendo) microscópicos agujeros en la superficie de un disco de material plástico, recubiertos a su vez por una capa transparente para su protección del polvo.
Realmente, el método es muy similar al usado en los antiguos discos de vinilo, excepto porque la información está guardada en formato digital en vez de analógico y por usar un láser como lector. El sistema no ha experimentado variaciones importantes hasta la aparición del DVD, que tan sólo ha cambiado la longitud de onda del láser, reducido el tamaño de los agujeros y apretado los surcos para que quepa más información en el mismo espacio.
La principal característica de los dispositivos ópticos es su fiabilidad. No les afectan los campos magnéticos, apenas les afectan la humedad ni el calor y pueden aguantar golpes importantes (siempre que su superficie esté protegida). Sus problemas radican en la relativa dificultad que supone crear dispositivos grabadores a un precio razonable, una velocidad no tan elevada como la de algunos dispositivos magnéticos y en que precisan un cierto cuidado frente al polvo y en general cualquier imperfección en su superficie, por lo que es muy recomendable que dispongan de funda protectora.
GRABADORAS DE CD-ROM
Lo primero, hacer distinción entre grabadoras (aquellas que sólo permiten grabar la información una vez, sin que luego se pueda volver a escribir en el CD) y regrabadoras (las que, utilizando los discos apropiados, permiten grabarles numerosas veces, en teoría unas mil).
Las grabadoras son como lectores de CD-ROM pero que permiten grabar además de leer. Los CDs comerciales, de música o datos, son absolutamente inalterables, lo cual es una de sus ventajas. Los CDs grabables son especiales y de dos tipos: CD-R (Recordable, grabable una única vez), y CD-RW (ReWritable, regrabable múltiples veces)
Los CDs grabables una única vez son idóneos para almacenar datos que son poco o nada actualizados, así como para realizar pequeñas tiradas de software propio o "copias de seguridad" de software comercial. Los regrabables sirven para realizar backups del disco duro o de la información más sensible a ser actualizada constantemente.
El resultado de la grabación en un disco grabable una única vez se puede leer en cualquier lector, pero los discos regrabables dan más problemas, y no es raro que fallen en lectores algo antiguos, por ejemplo 4x ó 6x, pero con lectores modernos no existen problemas.
Para realizar una grabación de cualquier tipo se recomienda poseer un equipo relativamente potente, digamos un Pentium con una RAM de al menos 32 MB. Para evitar quedarnos cortos (lo que puede impedir llegar a grabar a 4x o estropear el CD por falta de continuidad de datos) podemos comprar una grabadora SCSI, que dan un flujo de datos más estable, tener una fuente de datos (disco duro o CD-ROM) muy rápida, no grabar directamente de CD-ROM a grabadora (mejor de CD-ROM a disco duro y luego a grabadora), comprar un grabador con un gran buffer de memoria incorporado (más de 1MB) o asegurarnos de que la grabadora cumple la norma IPW o mejor UDF, que facilitan la grabación fluida de datos sin errores.
Las unidades únicamente grabadoras están en proceso de extinción, ya que las regrabadoras cada vez son más asequibles.
Por malo y anticuado que sea un ordenador, siempre dispone de al menos uno de estos aparatos. Su capacidad es totalmente insuficiente para las necesidades actuales, pero cuentan con la ventaja que les dan los muchos años que llevan como estándar absoluto para almacenamiento portátil.
El mundo del PC ha conocido casi diez tipos distintos de disquetes y de lectores para los mismos. Originariamente los disquetes eran flexibles y bastante grandes, unas 5,25 pulgadas de ancho. La capacidad primera de 160 Kb se reveló enseguida como insuficiente, por lo que empezó a crecer y no paró hasta los 1,44 MB, ya con los disquetes actuales, más pequeños (3,5"), más rígidos y protegidos por una pestaña metálica.
Incluso existe un modelo de 2,88 MB y 3,5" que incorporaban
algunos ordenadores IBM, pero no llegó a cuajar porque los discos resultaban
algo caros y seguían siendo demasiado escasos para aplicaciones un tanto serias;
mucha gente opina que hasta los 100 MB de un Zip son insuficientes. 
Las disqueteras son compatibles "hacia atrás"; es decir, que en una disquetera de 3,5" de alta densidad (de 1,44 MB) podemos usar discos de 720 Kb o de 1,44 MB, pero en una de doble densidad, más antigua, sólo podemos usarlos de 720 Kb.
Para distinguir a primera vista un disco de 3,5" de alta densidad de otro de doble, basta con observar el número de agujeros que presenta en su parte inferior. Si tiene sólo uno, situado en el lado izquierdo de la imagen y generalmente provisto de una pestaña móvil, se trata de un disco de doble densidad; si tiene dos agujeros, no hay duda de que se trata de un disco de alta densidad. Si el primero de los agujeros está al descubierto el disco estará protegido contra escritura; el segundo sólo sirve para diferenciar ambos tipos de disquetes.
De cualquier forma, el disquete deberá estar formateado a la capacidad correcta, para lo cual podemos usar la orden FORMAT del DOS o bien los menús de Windows.
Los ordenadores normales disponen de un puerto para dos disqueteras, que irán conectadas a un único cable de datos. La que esté conectada en el extremo del mismo será la primera (la "A" en DOS) y la que esté en el segundo conector, entre el ordenador y la anterior disquetera, será la segunda (la "B").
Los disquetes tienen fama de ser unos dispositivos muy poco fiables en cuanto al almacenaje a largo plazo de la información; y en efecto, lo son. Les afecta todo lo imaginable: campos magnéticos, calor, frío, humedad, golpes, polvo...
TARJETA DE VÍDEO
De manera resumida, es lo que transmite al monitor la información gráfica que debe presentar en la pantalla. Con algo más de detalle, realiza dos operaciones:
Estos dos procesos suelen ser realizados por uno o más chips: el microprocesador gráfico (el cerebro de la tarjeta gráfica) y el conversor analógico-digital o RAMDAC, aunque en ocasiones existen chips accesorios para otras funciones o bien se realizan todas por un único chip.
El microprocesador puede ser muy potente y avanzado, tanto o más que el propio micro del ordenador; por eso algunos tienen hasta nombre propio: Virge, Rage Pro, Voodoo, TNT2... Incluso los hay con arquitecturas de 256 bits, el cuádruple que los Pentium.
En el principio, los ordenadores eran ciegos; todas las entradas y salidas de datos se realizaban mediante tarjetas de datos perforadas, o mediante el teclado y primitivas impresoras. Un buen día, alguien pensó que era mucho más cómodo acoplar una especie de televisor al ordenador para observar la evolución del proceso y los datos, y surgieron los monitores, que debían recibir su información de cierto hardware especializado: la tarjeta de vídeo.
Las primeras tarjetas de vídeo presentaban sólo texto monocromo, generalmente en un tono ámbar o verde fosforito que dañaba los ojos en cuestión de minutos. De ahí que se las denominase MDA, Monochrome Display Adapter.
Luego, con la llegada de los primeros PCs, surgió una tarjeta de vídeo capaz de presentar gráficos: la CGA (Computer Graphics Array, dispositivo gráfico para ordenadores). Tan apasionante invento era capaz de presentar gráficos de varias maneras:
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CGA |
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|
Resolución (horizontal x vertical) |
Colores |
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320x200 |
4 |
|
640x200 |
2 (monocromo) |
Lo cual, resultó toda una revolución. Aparecieron multitud de juegos que aprovechaban al máximo tan exiguas posibilidades, además de programas más serios, y los gráficos se instalaron para siempre en el PC.
Se trataba ésta de una tarjeta gráfica de corte profundamente profesional. Su ventaja, poder trabajar con gráficos a 720x348 puntos de resolución, algo increíble para la época; su desventaja, que no ofrecía color. Es por esta carencia por la que no se extendió.
Otro inventito exitoso de IBM. Una tarjeta capaz de:
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EGA |
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Resolución (horizontal x vertical) |
Colores |
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320x200 |
16 |
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640x200 |
16 |
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640x350 |
16 |
Estas cifras hacían ya posible que los entornos gráficos se extendieran al mundo PC (los Apple llevaban años con ello), y aparecieron el GEM, el Windows y otros muchos. Sobre las posibilidades de las pantallas EGA, una curiosidad: los drivers EGA de Windows 3.1 funcionan sobre Windows 95, y resulta curioso ver dicha combinación...
El estándar, la pantalla de uso obligado desde hace ya 10 años. Tiene multitud de modos de vídeo posibles, aunque el más común es el de 640x480 puntos con 256 colores, conocido generalmente como "VGA estándar" o "resolución VGA".
El éxito del VGA llevó a numerosas empresas a crear sus propias ampliaciones del mismo, siempre centrándose en aumentar la resolución y/o el número de colores disponibles. Entre ellos estaban:
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Modo de Vídeo |
Máxima resolución y máximo número de colores |
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SVGA |
800X600 Y 256 colores |
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XGA |
1024x768 y 65.356 colores |
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IBM 85 14/A |
1024x768 y 256 colores (no admite 800x600) |
La frontera entre unos estándares y otros es sumamente confusa, puesto que la mayoría de las tarjetas son compatibles con más de un estándar, o con algunos de sus modos. Además, algunas tarjetas ofrecen modos adicionales al añadir más memoria de vídeo.
La resolución es el número de puntos que es capaz de presentar por pantalla una tarjeta de vídeo, tanto en horizontal como en vertical. Así, "800x600" significa que la imagen está formada por 600 rectas horizontales de 800 puntos cada una. Para que nos hagamos una idea, un televisor (de cualquier tamaño) tiene una resolución equivalente de 800x625 puntos.
El número de colores, son los que puede presentar a la vez por pantalla la tarjeta..
La combinación de estos dos parámetros se denomina modo de vídeo; están estrechamente relacionados: a mayor resolución, menor número de colores representables, y a la inversa. En tarjetas modernas (SVGA y superiores), lo que las liga es la cantidad de memoria de vídeo (la que está presente en la tarjeta, no la memoria general o RAM). Algunas combinaciones posibles son:
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Memoria de Vídeo |